Al procesar el conocimiento que cada una de las integrantes de la asociación poseíamos acerca del uso de las plantas medicinales, abrimos la puerta cerrada por la autoridad de la academia apoderados del saber. Teníamos una información experienciada.. sabíamos y conocíamos el acerbo cultural etnobotánico. Nuestro esfuerzo de memorizar y recoger la información de boca de nuestros mayores fue nuestro propósito.
En el ejercicio de intercambiar saberes descubrimos que habían trocado el significado verdadero de lo simple. Nuestras plantas fueron excluidas del razonar médico científico y fueron catalogadas como malezas y nuestros saberes como ignorancia, tono despectivo que llevo no solo a ignorar sino a excluir.
Nuestro trabajo a la vez que es un conocimiento que compartimos, es ante todo una llamado a la resistencia por la defensa de nuestras arvenses y nuestros saberes:
Como la maleza
Crecer
Donde nadie la sembro
Dar fruto
Sin que nadie lo espere.
Esta cartilla es un homenaje a lo simple, a lo que para el gran capital no tiene valor y a los saberes comunitarios.
Olga Patiño






























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