lunes, 23 de julio de 2012
REFLEXIÓN
Un grupo de mujeres del municipio de San Vicente, Antioquia, decidimos juntar nuestros saberes sobre plantas medicinales y compartir este conocimiento.
Buscamos sanar desde las raíces de nuestra cultura, la destrucción y el olvido en el que estamos, permitiéndonos tomar conciencia y asumiendo responsabilidad con la naturaleza.
Participar en el proceso de creación en donde el ser humano aporta al momento histórico que vive, es una razón que nos invita a modelar nuestro territorio con amor.
En el rastrojo tenemos una fuente de salud y conocimiento que valoramos, para asumir la realidad del deterioro, cuando lo llamamos maleza y la desaparecemos de nuestros campos.
El conocimiento de las plantas medicinales y los principios de sobrevivencia, nos dan la ilusión, para compartir los saberes que poseemos con otras comunidades.
“Sin semillas no hay agricultura, sin agricultura no hay alimentos, sin alimentos no hay pueblos”
Los alimentos en el contexto económico mundial han dejado de ser alimentos que nutren y aseguran el sustento a la gente quedando convertidos en una mercancía para la especulación y los negocios, hecho que beneficia a los inversionistas por encima de las necesidades alimentarias de la población.
Este contexto ha llegado al colmo del atropello, no solo al intervenir genéticamente las semillas, sino convirtiendo la producción agrícola en biocombustibles y alimentos para animales, no importando que en África y las zonas andinas de América mueran de hambre miles de personas.
La seguridad alimentaria quedo reducida al supermercado, regidas por empresarios, mercaderes y ministros de agricultura.
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